¿Sabes? Te quiero.
Así, de un tirón, te quiero. Pero es de verdad, lo prometo. ¿Cómo esperas que no lo haga?
Me encanta esa sonrisa, ¿por qué? Porque es sincera, leve. Aunque no lo creas, también adoro tus ojos. Adoro tu voz al despertar, tus bostezos de niño, tus suspiros. Me encanta que me pongas motes estúpidos que nadie más oirá, que me intentes enfadar por tonterías. Me encanta que cada vez me abraces más fuerte, que luego aflojes los brazos, que me acaricies el pelo. Amo cuando me coges como a las niñas, intentando hacerme creer, que no te cuesta levantarme. Me encanta sentirme pequeña a tu lado, sentir que por muy pequeña que sea, no vas a dejar que me caiga.
Me has hecho reír hasta dolerme la tripa, me has hecho llorar como una loca. Ha habido momentos duros, pero no miento al decir que han sido muy pocos, comparados con los buenos momentos. No es todo lo que hemos vivido, sino todo lo que nos queda por vivir.
27/2/12
¿Te aclaras?
Hace días que voy desojando margaritas para saber si ellas tienen respuestas a todas y cada unas de mis preguntas, respuestas que por otra parte, quizá no me convenga saber. Las atiborro a preguntas si, he puesto todas mis esperanzas en que ocurra un milagro y pueda ver en tus ojos si realmente lo que dices es sincero o solamente un juego al que, si me lo permites, yo no tengo ganas de jugar. Por las noches incluso he adoptado la manía de rezarle a un Dios en el que ni siquiera creo para ver si asi de una vez por todas te dignas a decirme la verdad, si, esa que tanto anhelo y que tando daño al mismo tiempo, sé que me va a causar, y esque a decir verdad estoy arta de tus chiquilladas de adolescente perdido que no sabe ni a lo que quiere jugar..
Ponme a prueba.
~ Te invito a desayunar y a esquiar y a venirte a París conmigo.
-Estás loco.
-¿Por qué?
-Apenas me conoces.
-Qué más da. Me fío de ti.
-Hace falta mucho más que eso.
-¿Hace falta que me gustes?
-Por ejemplo. Y que me escribas cuentos y me cantes canciones al oído.
-Lo haré.
-Y que me digas que la Torre Eiffel no tiene ningún sentido sin mí arriba.
-No lo tiene.
-Y que me abrigues cuando haga frío y tengas preparado un café con leche y con espuma.
-No lo dudes.
-Y que me des la mano con fuerza y me abraces.
-Haré todo lo que quieras.
-¿Y me querrás?
-Te querré. Te querré tanto que no vas a poder creerte que se pueda ser tan feliz.
-¿Y se podrá?
-Ponme a prueba.
-Estás loco.
-¿Por qué?
-Apenas me conoces.
-Qué más da. Me fío de ti.
-Hace falta mucho más que eso.
-¿Hace falta que me gustes?
-Por ejemplo. Y que me escribas cuentos y me cantes canciones al oído.
-Lo haré.
-Y que me digas que la Torre Eiffel no tiene ningún sentido sin mí arriba.
-No lo tiene.
-Y que me abrigues cuando haga frío y tengas preparado un café con leche y con espuma.
-No lo dudes.
-Y que me des la mano con fuerza y me abraces.
-Haré todo lo que quieras.
-¿Y me querrás?
-Te querré. Te querré tanto que no vas a poder creerte que se pueda ser tan feliz.
-¿Y se podrá?
-Ponme a prueba.
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