24/11/11

¿Estarías conmigo?

-¿Alguna vez has soñado qué tenías una isla propia? Qué la mitad de la isla fuera tropical y la otra mitad estuviera cubierta de hielo.Calor para los días que te apetece vestir con sandalias y darte un baño. Frío para los días en los que quieres encender la chimenea y tumbarte junto al fuego para ver una película. Tener piscina, playa y tu propia pista de patinaje a tan solo unos metros de distancia. Montar toda clase de fiestas e invitar a todo el mundo a pasarlo bien. ¡Sería fantástico! ¿No crees?
+Sí y no.
-¿Por qué?
+¿Tú estarías allí?
-Si tú quieres que esté, sí.
+Entonces no hace falta que sea ni una isla, ni nada. Si estás tú, todo es fantástico.

Eres todo lo que deseaba.

Eres lo que quiero ver al amanecer, a las 10 de la mañana, a la 1 del mediodia, a las 3 de la tarde, al atardecer, a las 11 de la noche.. Despues de una borrachera, antes de un examen, durante una fiesta.. el lunes, el martes, el miercoles, el jueves, el viernes, el sabado, el domingo, de todas las semanas de los 12 meses del año. Eres lo que quiero tener como apoyo en mis malos momentos, de acompañante en los buenos, de copiloto en los viajes..

Nada más que objetar.

-Te quiero.
+Repítelo.
-Te quiero.
+Repítelo.
-Te quiero.
+Vuelve a repetirlo.
-¿Para qué?
+Tú sólo dilo.
-Te quiero.
+Es alucinante como la gente miente tan bien, y lo crédulos que somos los demás.

Lo normal es aburrido.

 -Estás loca….
+No, que haga locuras no significa que esté loca. Una persona que está loca es la que hace locuras pensando que éstas son actos normales, cuando, en realidad no lo son.
-Eso no justifica que no estés loca.
+Sí, sí que lo justifica. Para mí, vivir sin cometer ninguna locura es como no vivir. Esa sensación que sientes cuando cometes una de ellas, nunca la vas a sentir haciendo algo normal. Para mí, esa sensación es la que me demuestra que estoy viva, que estoy aprovechando mi vida al máximo.
-Pero esas locuras tienen consecuencias….
+¿Y qué? Puede haber consecuencias en todos los actos que cometas, sean locuras o normales. Quizás, lo que para ti es normal para otro es una locura.
-Para mí, es una locura tu manera de pensar.
+Para mí, es absurdo intentar ser normal, nadie lo es, dejas de serlo en el preciso momento en que intentas serlo. Además, lo normal es aburrido.

Contigo, todo cambia.

Que odio la humedad, se me encrespa el pelo y además me siento incómoda, pero he de admitir que cuando llueve y estoy contigo todo cambia. Me empieza a gustar que llueva, que se me moje el pelo, la ropa, la cara y no quede ni un sólo recoveco de mí que esté seco.
Bueno, en general, tengo que admitir, que contigo todo cambia, sí, todo.
Suelo odiar llegar tarde a casa, me pongo muy nerviosa si no estoy a la hora que mi madre me ha marcado, pero tengo que decir que si la razón por la que llego tarde es porque tú me estás acompañando, me da igual llegar 5, que 10, que 30 minutos tarde.
También odio que me insulten, ni a buenas ni a malas, lo odio, pero te tengo que decir la verdad, que lo hagas tú me vuelve loca. No me gusta que la gente llegue tarde cuando se queda, Dios, como lo odio, pero cuando el que está llegando tarde eres tú, me gusta que me tengas el alma en vilo esperando cada minuto a que cruces la esquina y por fin aparezcas.
También sabes que odio las cosquillas, es una cosa que me vuelve realmente una fiera, no, no me hacen reír. Pero si el que me está haciendo cosquillas eres tú, me gusta, incluso me atrevería a decir que las echo de menos cuando no me las haces.
Pero bueno, que estoy diciendo que ya no sepas, si sabes que me gusta todo cuando estoy contigo...
Y que ya sabes, que en realidad adoro la lluvia, y sobre todo me gusta poder decirte ''PARECE QUE VA A LLOVER'' y que tú me contestes con una de esas enormes sonrisas de las tuyas que me hacen congelar.

Una gran carcajada.

Y tú te empiezas a reír, también la otra persona. Y os reís aún más. Y os miráis y os parece que todo está diseñado para haceros reír, y entonces te ríes, te ríes sin cesar, y da la impresión de que el destino está de tu parte, sí, que vale la pena reír sin parar. Porque pasas un momento de ésos en los que, de verdad, la barriga se tensa y te duele de lo mucho que te has reído.En los que empiezas a soltar esas pequeñas lágrimas de risa, que hacen que el otro se ría más por la cara que pones, y que tú al ver al otro, te rías y no pares de reír, pidiendo que pare, que te falta el oxígeno. En esos instantes que no hay nada más hermoso que esa risotada, te olvidas de todo lo que te ha salido mal y te sientes de verdad reconciliado con el mundo. Y entonces dejas de reírte, sueltas alguna que otra risita nerviosa, pero después te sientes casi satisfecha y exhalas un largo suspiro, como de alivio. Pues bien, eso es vivir, partirse de risa con una persona a la que quieres y te hace sentir querida. Para darse cuenta de que… aunque muchas veces las cosas puedan salir mal, siempre va a ocurrir algo que te haga soltar una carcajada a pleno pulmón.

No soy experta en el amor.

Yo tampoco soy experta en el amor, por que ser obsesiva con los romances, no significa saberlo todo, es cierto que se hablar de amar, que se hablar de estar en las nubes, por que he viajado hacía allí muchas veces, hasta he llegado a vivir allí. Es cierto que entiendo de cuentos de hadas, de príncipes y princesas que se aman sin medidas, sin rencor y con todo ese cariño que hoy en día buscamos sin encontrar. Si voy a ser sincera os contaré que de amor puedo hablar desde el amanecer, hasta la madrugada, y así sin parar sucedidas veces, pero también he de decir, que no entiendo de cuentos sin finales felices, no entiendo de bellas durmientes que duermen eternamente por que nadie las besa para salvarlas, no entiendo de cenicientas más allá de la medianoche, yo no creo que existan reyes sin su reina, nadie me explicó que existía el sexo sin amor, y los besos sin pasión, y yo como una absurda niña, soñadora y pasional, creía que el amor, estaba compuesto por más amor, y después del amor, no había nada, hasta que te fuiste, y descubrí que el amor sin ti, es como la lluvia sin arco iris, como un niño sin juguetes, y yo, sigo aquí intentando descubrir, por que alguien invento el desamor, si aquello, no provoca nada más que dolor.

20/11/11

Lo dejo en tus manos.

No sé si eres tú o soy yo. No sé si nuestro problema es que somos diferentes o demasiado parecidos. Pero de lo que estoy segura es que mi sonrisa está ahí cada día gracias a ti, tu compañía hace que salga sola, sin necesidad de fachadas. Ya no me hace falta autoconvencerme de que soy feliz, porque ahora, gracias a ti lo soy de verdad. Sé que suena típico, a cursilería barata, pero cuando esa cursilería es lo único que te recorre por el cuerpo, no tienes más remedio que gritar a los cuatro vientos que te gusta, que la sonrisa tonta no se te quita en todo el día, que te encanta aunque él sea imposible, que no lo puedes evitar, que quieres estar con él las 25 horas del día durante los 8 días de la semana, que cuando quedáis, todo tiempo te sabe a poco, que si no le ves, ya nada es lo mismo.
La emoción de alguien nuevo en tu vida, la emoción de ese alguien que te empieza a gustar. El querer decírselo pero el miedo que te entra al imaginarte que no siente lo mismo, perder por miedo a perder, callarte, quererle en silencio, abrazarle en sueños, emociones que suben y bajan cuando te enteras a última hora de que se apunta al plan de esa tarde, intentar acercarse a él, que te cuente qué tal le va y que te sonría. El principio de algo que puede suceder o algo que pudo ser, pero no fue. Eso ya lo dejo en tus manos.

Hasta luego..

-¿Sabes?, cuando te conocí, no te presté la menor atención. Es decir, sí, eras simpático y eso, pero no tenías ese algo que hace que me fije en la gente. Sin embargo, por unas cosas u otras, un día me fijé en ti. Se podría decir que me "encapriché" de ti... de tu manera de hablar, de reír, de andar... Pero bueno, yo lo controlaba, tú ibas a ser mío y punto, después de eso amigos otra vez. Y luego, cuando descubrí que me sabía de memoria tu cara, el sonido de tu voz, tu cuerpo, tus gestos, tus manías... es entonces cuando me di cuenta de que no, ya no lo controlaba, se me había ido de las manos. Me había enamorado de ti... y lo sigo estando.
-No sabía nada...
-Claro que no sabías nada. Tengo un arte innato en ocultar sentimientos y emociones, aunque la mayoría de las veces creo que se me nota, nunca nadie ha descubierto que eres tú el que me hace dibujar corazones en el vaho del cristal. El que me hace sonreír con solo aparecer. El que consigue que me tiemblen las piernas y me suden las manos cada vez que me dirige la palabra. El único que ha conseguido enamorarme.
-Mira... yo lo siento pero...
-Shh, no digas nada. Sé lo que vas a decir, y no te preocupes. Sé que tú no sientes lo mismo que yo, y ya creo que lo acepto. Nunca le he dicho a nadie esto, ¿vale?, no sé si por vergüenza o por qué pero...
-¿Vergüenza?
-Sí, vergüenza a admitir que un estúpido sentimiento puede más que yo. A lo que iba, si tú no quieres que nadie lo sepa, nadie lo sabrá. A mí ya me da igual. Voy a coger mis cosas, hacer las maletas y a marcharme lejos, muy lejos de aquí, hasta que consiga olvidarte. Porque si te veo es que... no puedo. Si te sigo viendo es que cada día te quiero más y eso no puede ser bueno. No te sientas culpable, aunque no lo sepas del todo bien, tú me has hecho sonreír muchas veces y has conseguido que viviera en una de esas nubes en las que viven los enamorados. Pero ha empezado a llover, y la nube se está deshaciendo, así que...
-¿Por qué me lo dices ahora?
-Porque no podía irme sin despedirme, y sin decirte todo esto... Adiós, que seas feliz.
-¿Volveremos a vernos?
-Puede que sí, puede que no..., pero si nos vemos, será dentro de mucho tiempo.
-Entonces, permíteme que me despida con un hasta luego.

19/11/11

Antes era felíz..

- ¿Cómo era ella antes de que pasara todo esto?
Se calló durante un largo momento, tenía mil imágenes de ella en su cabeza. Se rascó la oreja, algo que delató que estaba nervioso.
- Era feliz.
- ¿Feliz? ¿Que quiere decir eso?
- Quiere decir que siempre iba con una sonrisa de oreja a oreja, pero de esas de verdad, de las que transmiten alegría. Estaba muy segura de que era quien quería ser. Conseguía todo lo que se proponía. Era preciosa. Tenía una melena castaña rizada deslumbrante. Unos ojos marrones que transmitían alegría. Pero desde luego, lo que más destacaba de ella era su sonrisa, y su risa por supuesto. Tenía la risa más perfecta que has podido oír jamás. Ella siempre estaba riendo. Era algo vergonzosa, pero eso la daba un aire sereno. Sé que suena raro, pero es cierto. Tenía muy claro lo que buscaba, y era ser ella...
- Parece que era una persona completa. Pero, no lo entiendo, ¿que pasó después?
La imagen que había conseguido construir se desvaneció. Vio como era ahora, y su rostro cambió completamente.
- ¿Ahora? Ahora ya no sé ni quién es. Como ya te he dicho, antes era feliz, y ahora lo és, o al menos eso aparenta. Lo que pasa es que cuando sonríe, puedes ver que no es una sonrisa sincera, es obligada. Nunca ha vuelto a ser lo que era, tan segura de sí misma, ahora duda en cada paso que da.
- ¿Todo eso por qué? ¿Por él?
- Si, ella siempre había creído en el amor, pero en él creyó demasiado, y eso fue lo que acabo con ella. Eso es algo que nunca podrá perdonarse a ella misma.

Completa e irrevocablemente, enamorada de ti.

No, no, no hables. No hagas ningún movimiento brusco, no parpadees, ni si quiera respires fuerte. Solamente déjate llevar. Estamos aquí y ahora, nosotros dos y la fuerza de este destino que nos ha cruzado en un mismo camino. Aquí, te tengo entre mis brazos, y te juro ahora, ahora mismo, que nunca te dejaré escapar. No te preocupes por nada, aléjate de todo lo que te atormente, olvida los enfados, las discusiones, los problemas, el agobio, olvida las prisas, olvida el reloj. Para mí, se paró desde que estuve contigo, para adentrarme en la parte más bonita de toda mi vida; la que disfruto junto a ti. Ahora, mi amor, solamente cierra los ojos. Suavemente, despacio; no tenemos prisa; recuerda que el reloj se ha parado para nosotros dos. Toma mi mano; cógela, agárrala fuerte; es tuya. Enrrédate en mi cuerpo, abrázame como jamás lo hayas hecho. Simplemente déjate acariciar, déjate amar por mí, déjate llevar por la pasión. Ahora soy yo la que cierra los ojos, te acaricio la cara. Es perfecta, lo sé, ¿qué no tienes de perfecto? Noto como sonríes. Y me gusta. Me gusta verte feliz, me gusta hacerte feliz. Te acaricio los labios con suavidad; puedo apreciar claramente en tu cara que estás totalmente relajado. Ahora, en este momento, sé que eres mío; mío, mío, mío y sólo mío, y de nadie más. Eres mi príncipe, del que me enamoré como una tonta, lentamente, paulatinamente, sin que ni si quiera me diera cuenta; y aquí estoy, en esta tarde fría de Noviembre, abrazada a ti, acariciándote con dulzura y susurrándote lo muchísimo que te quiero al oído, completamente e irrevocablemente, enamorada de ti.

¿El tío perfecto? Ni de coña.

Yo no busco a ese tío perfecto, al que te encuentras en una fiesta y es como un ''flechazo''. No quiero que nuestra primera cita sea perfecta, no quiero que me lleve a un restaurante pijo y luego a dar un paseo por la orilla de la playa. No quiero me llene de regalos, de cajas de bombones ni ramos de rosas rojas. No quiero que lo nuestro sea perfecto, que no haya ninguna pelea ni ningún bache en el camino. No me hace falta que todo sea bueno y bonito.
Prefiero ver una película y comer palomitas, o sentarnos en un banco de un parque, o simplemente pasar el rato en un portal comiendo pipas y hablando de cualquier tontería, y que al acabar la noche, me dejes en mi puerta y me digas que me quieres. Necesito que discutamos por gilipolleces, por cosas grandes o insignificantes, y que luego nos pidamos perdón y me abraces. Que me des besos, de esos de los que nunca te cansas y que me digas que estaremos siempre juntos, que no me cambiarías por ninguna y todas esas tonterías que puede que sean o no verdad, pero yo me las creeré, te lo aseguro.